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Sunday, 21 October 2018

See You Soon


Mi ajetreada agenda de proyectos aleatorios que no sin esfuerzo intento interconectar para crear una perfecta maraña de propósitos no me deja tiempo para continuar explicando, de manera jocosa e informal, mis pequeñas aventuras en California. Por lo que me dispongo a poner este blog en lo que viene siendo un hiato.


Después de visitar el bonito (léase esto con el mayor tono sarcástico humanamente posible) pueblo donde se ofició el funeral de Charles Manson, al cual no me invitaron, he hecho cosas tan interesantes como dormir en un tendejón en Yosemite donde un Sasquatch de cartón casi me mata, o ser una de esas personas a las que invitan a la Comic Con a hablar de cosas.

También visité por primera vez New York, y en contra de todo pronóstico, no se me puso cara de Paco Martínez Soria, ni me perdí en el metro, ni me atracaron una sola vez. Vi monumentos tan importantes como la Estatua de la Libertad, o el portal de la casa de Sarah Jessica Parker en Sexo en Nueva York o (Sex and the City para los que os mola la VO).

También visité España, que ya iba siendo hora, y fui a la boda del año, que no fue la de Meghan Markle y el Royal pelirrojo. Y aprovechando visité Portugal para ir a tomarme unos vinos.

Entre uno, otro, y seguir ejerciendo de científica, no me ha quedado casi tiempo este verano para ir a la playa, o tocar el ukelele.  Mucho menos para actualizar este blog con detalles de mi vida que solo mi madre lee.

Así que por el momento, y hasta que no me deshaga de algún pasatiempo que deje un hueco en mi vida que tenga que rellenar con este blog, esto se queda en stand by.

Un sweet and short post para decir “hasta pronto”.

Y recordad, como dijo William Henry Harrison, “llevaos una rebequilla que parece que va a refrescar”.

xx

Elen


Wednesday, 6 September 2017

How I spent my summer vacation Part 2 - Pites Salvajes

Técnicamente las aves son los descendientes de los dinosaurios. Así que puedo decir que en Hawai’i vi más velociraptors que osos en Yellowstone. Cuando visitamos el parque nacional teníamos más o menos claro que animales son los que te puedes encontrar: elks, bears, beavers, bisons, etc… Pero ¿qué fauna espera una encontrarse en Hawai’i (los turistas no cuentan)? Volando hacia allí, mientras nos mataban de hambre a base de panchitos en un vuelo de 6 horas, empecé a ver un documental en el que contaban que la fauna “salvaje” de las islas son gallos y gallinas. Así es, la fauna de Hawai'i son pites. Al parecer, no tienen muy claro como esto llegó a ocurrir, pero me gusta la teoría de que los pollos van a invadir y finalmente, conquistar la tierra. Es imposible que vayan a dominarla peor que nosotros, así que por qué no.


Principio del Manoa Falls trail, donde se rodó Jurassic Park y Lost.

En O’ahu - la isla donde se encuentra Honolulu, capital de Hawai’i - fue donde se rodaron ciertas escenas de tan magnas obras de ficción como Jurassic Park y Lost (Perdidos, la serie), de ahí la ínfima esperanza de encontrarme algún velociraptor, aunque fuera un animatron de los que Spielberg se dejó atrás. Tuve que conformarme con hacer la ruta de las cataratas Manoa, las cuales venden como localizaciones concretas de la peli y la serie. Una vez más, caminamos mucho y evitamos de manera bastante exitosa encontrarnos con un excesivo número de turistas. Algunas de las rutas que hicimos de hecho estaban más concurridas por locals (gente que vive en la zona) que por ineptos. Lo bueno de O'ahu es que es fácil predecir que la mayoría de turistas van a estar en Waikiki, la playa de Honolulu, una especie de Benidorm (donde nunca he estado y espero morir sin haberlo pisado) a la americana. En Waikiki estuve un total de 20 minutos, lo justo para tirar unas fotos y poder decir que lo vi. Allí tampoco había osos.

Algunas de las playas increíbles de O'ahu. Empezando por arriba a la izquierda y en sentido de las agujas del reloj: Hanauma Bay, Waikiki, Keawaula beach que estaba prácticamente desierta, y Makapu'u beach.
Lo obviamente bonito de Hawai’i son las playas, con su agua azul turquesa y su arena blanca, que a veces es tan fina que se te aloja en sitios donde no creías posible. Lo que los catálogos de viajes (como si aún existieran y la gente los mirase) no te cuentan es la cara menos bonita de Hawai’i. Como es normal en USA, en Hawai’i también hay muchos homeless (sin techo) durmiendo en ciertas playas. Y no creáis que ser homeless en Hawai’i no es tan malo - es igual de malo que en cualquier otro lado. También hay algunas playas que en ausencia de turismo, están mas bien llenas de plásticos y mierda que no sé si es autóctona o traída por las corrientes oceánicas desde la isla de basura del Pacífico. El paraíso también tiene sus defectos.
Otra cosa que me gustó de Hawai’i, aunque por supuesto me quejé, es que en ciertas playas cobran entrada a los non locals. Es decir, si eres un turista, tienes que pagar. Esto lo vimos en Hanauma Bay, que tiene un agua tan azul y tan piscinesca que parece de broma. No entramos porque sabíamos de varias playas que sin cobrar entrada una podía ir a remojar el culete sin chocar con demasiadas familias haciendo snorkeling (mamá, aquí te dejo el link para que aprendas lo que es). Ya puesta a ahogarme, por lo menos hacerlo gratis. Pero lo de cobrar entrada me parece bien porque así se ahorran un montón de turistas en tan paradisiaco enclave, porque hay que reconocer que daban muchas ganas de quedarse flotando en esa bahía durante toda la semana. Sobre todo para alguien como yo: poco fan de las olas y la resaca, tan consciente de mis limitaciones natatorias y del poder del océano, pero que disfruta enormemente de estar tirada en la arena durante horas alternándolo con chapuzones seguros “donde haga pie”. Vivo al límite.
USS Arizona Memorial desde el barquito en el que te llevan.
También tuvimos nuestra dosis cultural, visitando DOS veces Pearl Harbor, pues al primer intento habían cancelado la visita al monumento por mareas altas. Así que volvimos a la mañana siguiente, día del famoso eclipse (por lo menos en USA que es donde se veía totalidad). De casualidad vi como al sol a las 7am le faltaba un trocito, que es la forma correcta de referirse a un eclipse parcial. La totalidad no se veía desde Hawai’i, pero si desde otros estados en la mainland (el resto de USA). Gracias, Instagram y Facebook, por hacerme sentir como si hubiera estado de vuelta en Wyoming* viéndolo, y dentro de 30 años hacerme dudar de si realmente lo vi con mis propios ojos. En esta segunda visita a Pearl Harbor tuvimos más suerte y nos llevaron al monumento donde se pueden ver los restos del USS Arizona, uno de los barcos peor parados después del bombardeo (no confundir Pearl Harbor con Armageddon, aunque pareciera que los actores eran casi los mismos).

Algunas de las vistas que fotografié en la cima de los distintos trails que hicimos.
En definitiva, Hawai’i no me decepcionó en absoluto. Yellowstone y Grand Teton tampoco - aunque no hubiera osos. Pero no sabría con cual quedarme, porque es como elegir entre tortilla de patatas y tarta de queso: los dos son maravillosos, pero no directamente comparables. Estoy casi segura de que son los lugares más bonitos que he visto en mi vida. Y eso que soy de Asturies.
Elen
*Estado donde se encuentra Yellowstone National Park.

Tuesday, 29 August 2017

How I spent my summer vacation Part 1 - Be Bear Aware

¡Oh, Yellowstone! Tierra de geysers y ¿osos?

Una cosa hay que reconocérsela a USA, y es que tienen unos parques nacionales que no se pueden creer. No he ido a muchos aún, pero los que he visitado me han dejado patidifusa, boquiabierta y ojiplática, a pesar de toda esa infraestructura adaptada a gente que quiere ver naturaleza con el minimísimo esfuerzo. Y es que como ya conté en mi última visita a un parque nacional, la gente es absurda. Indefectiblemente, estés donde estés, una siempre se va a encontrar con un grupo de gente que no ha caminado en su vida, quemada por el sol, haciendo senderismo en chancletas que te preguntan si falta mucho. Que si falta mucho ¿para qué, buen señor? ¿Para que le de un infarto y a su familia se la coman los buitres? La idiotez de los turistas alcanzó nuevos niveles frente a mis ojos cuando vimos como una mujer sacaba fotos y grababa a un hombre que se puso a trepar para sacarse fotos con su (espero) hijo al borde de un acantilado, cerca de unas cataratas. Otro inepto, ajeno a dicha familia, lo llevó un paso más allá jugándose el tipo para sacarse un selfie al borde. Una cosa es segura, no podía parar de observar atentamente, no me fuese a perder el accidente. Culpo a las noticias de Antena3 por haber plantado la semilla del morbo en mi cerebro. Nunca te lo perdonaré, Antena3, nunca.

Las cataratas impresionantes, esperando turistas en caída libre.
Encuentra a los 3 ineptos entre el follaje.

Lo bueno es que como la gran mayoría de gente opta por visitar lo más popular, existen cientos de caminos por los que se pueden ir y a penas te encuentras algún turista*. Yellowstone, además de ser un volcán activo gigante, es donde hace más de 30 años encontraron a la Thermus aquaticus sobre la que ya hablé hace muchos posts, y es el parque (aunque lo llamaran Jellystone, no engañaban a nadie) donde Yogi y Boo-boo vivían alegremente robando la comida de los turistas y huyendo del ranger Smith - que además se parece a mi padre. Sin embargo, no vimos ni un solo oso. Sí que vimos muchos rangers. Vimos indicios de la presencia de osos, tales como huellas, que bien podrían haber sido puestas por los propios rangers, para mantener vivo el reclamo del parque. Vimos muchos otros animales a los cuales como bióloga no sé nombrar, pero de los que hicimos muchas fotos que nunca más volveremos a mirar, pero bien sirven para documentar este post. Los mejores son los bisontes, porque tienen un actitud envidiable ante la vida. Conduciendo a través de Hayden Valley te encuentras varios, si no pastando en las praderas como si el mundo no estuviera yéndose a la mierda, invadiendo la carretera con su característica indolencia. También vimos una serpiente MUY grande, muchos ciervos mulos, pájaros de todo tipo, e infinitas ardillas - también distintas pero como bióloga que soy, no sé deciros. Pero ni un solo oso. ¿Hay osos realmente en Yellowstone? Según mi experiencia, no. Señales de alerta, precaución, instrucciones de como usar el bear spray (que viene a ser un gas pimienta para los osos) a esgaya. Pero eso fue todo. No puedo decir que esté decepcionada, puesto que encontrarte con un oso cara a cara, si no lleva corbata y sombrerito, no debe de ser una situación distendida. Tendré que esperar a mi futura visita a Yosemite, donde he oído que la gente también avista osos con cierta frecuencia.

Los geysers de alrededor de Old Faithful, donde la gente espera ansiosa a ver la explosión del geyser para acabar perdiéndosela por intentar capturarlo en vídeo para Instagram - situación presenciada.
Grand Prismatic Spring. Entre la niebla de la primera hora de la mañana y el vapor que sale del propio hot spring hay que echarle algo de imaginación o visitar National Geographic
Cataratas del Grand Canyon de Yellowstone.
Para llegar al parque tomamos una ruta muy poco transitada, que aunque nos hizo sospechar, no reparamos a tiempo en el riesgo que entrañaba conducir un turismo por una carretera de gravilla durante 2 horas sin señal en el móvil. Fue a través de lo que aquí denominan como National Forest, y es la carretera que quieres tomar si quieres colarte en el parque nacional del sur de Yellowstone, Grand Teton, haciendo gala de la infame picaresca española. Desconocíamos dicho detalle, y es que la carretera debe de tomarla tan poca gente que ni siquiera se han molestado en plantarle una garita de entrada. Pero nosotras, honradas, pagamos la entrada a ambos parques. Así que tras esas dos horas conduciendo por caleyas, acabamos llegando sanas y salvas a la cabaña. Claro que la conducción a través de esa carretera fue nada comparado a dormir la noche anterior en un Motel 6 en un pueblo de Idaho que debió de protagonizar no pocos telefilms.

La semana que pasamos en Yellowstone y Grand Teton fue de mucho caminar, de mucho madrugar y lo mejor de todo, de no tener ni cobertura ni datos en el móvil. En total caminamos unas 100 millas, incluyendo todos las rutas que hicimos en O’ahu, Hawaii, segunda parte de nuestra épica aventura veraniega. Spoiler alert: en O’ahu tampoco vi osos, y eso que me esperaba alguno escapado del proyecto Dharma (ja!). Como no soy Tolkien, no puedo describir los paisajes que vi en Yellowstone y Grand Teton como se merecen, y las fotos no les hacen ninguna justicia. Os recomendaría que fueseis antes de que el cambio climático o Korea del Norte decida destruirnos. Además no necesitáis estar en forma, ni caminar 100 millas para disfrutarlo. Y por los osos no os preocupeis, que no hay.


Mammoth Hot Springs.
Un bisonte a punto de invadir la carretera en Hayden Valley. Pero ni un oso.
Maravillosa foto de Grand Teton hecha por la señora que me acompañó en este periplo.


Elen

To Be Continued...



*Entiéndase turista por aquel especimen humano que va cámara en mano, lo ve todo a través de la pantalla, y no sabe muy bien a dónde ha venido pero vio una vez en un documental de viajes o en tripadvisor que el sitio era guapo.