Showing posts with label punk. Show all posts
Showing posts with label punk. Show all posts

Wednesday, 6 May 2020

El Amor en los Tiempos del COVID19


Una cosa muy común, y particularmente estadounidense, es casarse o prometerse, y cambiar la foto de perfil (de la(s) plataforma(s) que sea(n)) a la foto con el anillo, o la foto posando muy natural vestidos de boda en medio de la playa. Yo en lugar de eso, voy a escribir sobre ello y cómo el engagement se dio a conocer de costa a costa. Nuestros 10 minutos de fama han sido servidos. Pensaba que sería por alguna declaración a destiempo en un documental de Netflix, pero al final ha sido por esto.

Era una tarde soleada de cuarentena de mentirijillas (la que estamos viviendo en San Diego) en la que debido a un golpe de calor de estar toda la tarde sentada en la terraza a la solana fue fácil convencerme para ir a dar un paseo a la hora del atardecer. Ni 20 minutos me hicieron falta para empezar a angustiarme de ver tanto covidiota suelto. Y encima nos miraban... ¿Se debía a que éramos los únicos que llevábamos máscara? ¿Era porque iba con pantalones de pijama? Más tarde descubriría que habían sido puestos sobre aviso de que una pedida de mano iba a producirse. Y no hay cosa que más le guste al estadounidense de a pie que una película de Meg Ryan. Por eso al final del proceso, nos aplaudieron y vitorearon como si hubiéramos descubierto la cura para el COVID19.

Gracias al milagro de las redes sociales las noticias locales se hicieron eco de tan singular evento y nos entrevistaron (link no incluido para proteger nuestra privacidad). Nos pusieron en el segmento de las 23h y no nos regalaron ni una mala camiseta promocional. En vista de la falta de otros eventos, sé que también se hicieron eco en Philadelphia y quién sabe si en algún otro estado. Aún sigo esperando a que me llame La Nueva España, pero ahora que ya me han publicado no tengo tanto interés.

Una cuarentena surrealista que también ha incluido un terremoto de 4.9 en la escala de Richter. Yo creo que si le dedico algo de tiempo puedo apañar un guión y vendérselo a Netflix que seguro que ya tiene varios proyectos cascantes sobre el COVID19, historias de gente haciendo pan y crossfit en su casa, y el ciclo vital del pangolín.

Próximos posts estarán dedicados a los paralelismos de organizar una boda en el contexto estadounidense (posiblemente post-pandémico), y los inevitables paralelismos con el gran clásico “El Padre de la Novia” (y no la de Elizabeth Taylor).


Mientras tanto, y a la espera de la inminente re-cuarentena, nos pasamos el día escuchando los éxitos de los 90 de Green Day, NoFX, Lagwagon, No Use for a Name, Bad Religion, ... y debatiendo si decir "cualquier tiempo pasado fue mejor" sigue siendo solo una expresión, o tiene más realidad de la que nos gustaría.

Stay strong (y en vuestra p**a casa)


Elen 

x


Tuesday, 8 August 2017

Warped Tour 2017 - Only dumb people crowd surf

Soy un anacronismo.
Empecé el día sintiéndome una señora de 60 años en lugar de una quinceañera que estaba a punto de cumplir su sueño caducado de ir al Warped Tour en California. Pero es que me desperté muy cansada, por culpa de esta ola de medio calor húmedo que tenemos, que no se parece en nada al verano en Asturies que me vio crecer.
Después de 3 tazas de café empecé a sentirme algo mejor, hasta el momento en el que tuve que hacer logística para ver qué había que meter en la mochila: que si agua, que si crema solar, que si gafas de sol, que si algo de comer no vaya a ser que nos de el gusanillo en pleno mosh pit, etc… No recordaba que fuera tan complicado ir a estas cosas.
Cuando llegamos al parking donde se celebraba tan magno evento, vimos una cola ya bastante larga a “primera hora de la mañana” (esto es, las 10:30am en pop-punk) llena de gente con estética que en mi época sería equiparable a Avril Lavigne o Pete Wentz (he tenido que googlear el nombre de este señor, no creáis que me lo sabía), pero que hoy en día desconozco analogía. El caso es que gracias a mi saber hacer y estar, tuve los contactos adecuados para que me obsequiaran con una pulsera que me daba total acceso a todo lo que quisiera (incluído el catering, aunque aún me quedan dudas de si realmente teníamos derecho a comer allí de gratis), paseándome cual VIP por el recinto antes de la apertura oficial, o accediendo al backstage para ver a los grupos de culo*.

Al parecer, hay que decirlo todo. ¿Esto ye punk?
John Lydon debía estar revolviéndose en su tumba**.

Y debe de ser por eso que tampoco saben hacer mosh.

Tocaban más de 40 grupos, de los cuales yo conocía a 6. Afortunadamente, esos 6 grupos me superaban en edad, evitando así elegantemente ser la más vieja del evento. A los primeros que vi fueron Sick of It All, los cuales siguen manteniéndose fieles a su estética de NY hardcore, y pidiéndole al público infantil (16-22 años) que hicieran circle pits.Se conoce que estas nuevas generaciones no dominan el arte del pit, quizás debido a la imposibilidad de grabar un stories de Instagram decente en tal situación. Ya desde el backstage nos apuntamos a ver a Goldfinger, una banda que siempre me dio igual, pero al menos conocía el nombre. El cantante y fundador, John Feldmann, resulta ser un big wig de la producción en LA, no solo dedicándose a su propia banda sino habiendo producido todo el pop punk (TODO) de los 2000 - y a Ashlee Simpson. Es decir, puede que sea él a quien tengamos que culpar***. De todas maneras, fue cuanto menos entrañable - y un poco jocoso cuando acabó con la frase “I love my life” - verle ¿rezar? antes del show con sus otros músicos acompañantes, a saber: el guitarra de Story of the Year (who?), un batería anónimo que debutaba por primera vez en directo (o eso entendí) y el bajista de MXPX (¿os acordáis?). De los 30 minutos que tocaron, Feldmann dedicó 15 a monologar y a cantar tururus para que el público repitiese. Un “shut up and play” hubiera estado en orden, pero el público parecía disfrutar y yo no quería ser la hater que le aguase la fiesta a cientos de millennials.

Oh, si hubiera sido hace 16 años...

El resto del día transcurrió entre escenario y escenario, viendo a CKY, Bad Cop Bad Cop, TSOL, Strung Out, Hatebreed, Adolescents, GWAR, y viendo estéticas copiadas hasta la extenuación. Era como pasearse por un centro comercial con toda esa oferta de Vans en cada esquina, o las organizaciones animalistas que muy noblemente pedían firmas para conseguir que Domino’s incluyera queso vegano en su menú. Para que luego digan que los jóvenes no se comprometen. El día acabó viendo a GWAR con un romántico atardecer al fondo, mientras la banda salpicaba a las primera 12 filas con sangre, que unas veces fue administrada por algún arma alienígena de cartón-piedra y otras, del desmembrado cuerpo de lo que parecía una fiable réplica del presidente, tambié de cartón-piedra. Estoy segura que todo desde la mejor intención.
Tengo que admitir que para ser "punk" (ejem), no he asistido a ningún evento organizado de manera tan fina, ajustada y puntual como el Warped Tour. Casi me atrevería a decir que es una antítesis del punk...

La experiencia más gratificante sin duda fue poder resguardarnos del sol en la carpa donde los grupos iban a comer y donde hábilmente nos hicimos pasar por roadies para agarrar un plato de comida, brownies y 3 vasos de cold brew (lo que viene siendo café con hielo, pero sin hielo, frío. Un concepto). En una de esas compartimos asiento con el cantante de Adolescents y sus dos hijos pre-adolescentes de aparente pusilánime actitud ante la vida. De hecho uno de ellos pasó olímpicamente de ir a ver a la banda de su padre y prefiriendo quedarse en dicha carpa jugando a la PSP. Y ahí es donde vi una magna lección de crianza, cuando su padre resignado le contestó “OK, no vengas, pero prométeme que irás a ver a GWAR”. Sabía de lo que hablaba.

[aquí hubiera insertado un breve vídeo de GWAR
y del baño de sangre,
pero el mundo ya ve bastante violencia]

Puede que sea un anacronismo, pero lo disfruté con las ganas de mi yo quinceañera y la objetividad de mis 31 años pasados de vuelta.
Y encima, gratis.



Elen


*Esto es desde detrás, con la perspectiva de sus espaldas, no que los viéramos mal.
**John Lydon (a.k.a. Johnny Rotten) sigue vivo. A pesar del Warped Tour.
*** De TODO.

Sunday, 6 December 2015

Música y tofurky

Lo más interesante que ha ocurrido en noviembre se reduce a dos eventos: Acción de Gracias y el festival de música San Diego Music Thing. No en ese orden.

Una de las grandes ventajas de tener mi trabajo es que a nadie le importa qué horas trabaje. Si quisiera ir al laboratorio de 8pm a 5am todos los días y trabajar en pijama, nadie se enfadaría siempre y cuando siguiera mostrando resultados (puede que me ganase alguna sugerencia de terapia, pero quién sabe). Así que me tomé libre la mañana de un jueves para ir a ayudar a vender los pases de 3 días y en general, registrar a todos los conferenciantes y bandas que tocaban en el festival aquel día. La mañana se pasó muy rápido conversando con los otros voluntarios: una estudiante de music business de 19 años,  un señor que trabaja en ensayos clínicos y un chaval artesano del cuero que había vivido en Alaska (no sé por qué nadie es feliz allí). Un grupo variado con una conversación interesante sobre vinilos y el movimiento maker (algo así como el DIY con la meta de reconectarnos con el mundo, en lugar de tanta pamplina de social network y demás lacras modernas). Hablamos de más cosas, pero no recuerdo mucho. Porque por allí apareció Martin Atkins, un inglesón que quizás os suene por su banda, Pigface, que tiene junto a John Lydon (nombre por el que se conoce a Johnny Rotten, sí, el de los Sex Pistols, desde que anuncia mantequilla). 

Johnny Rotten. Nevermind the butter.
Estuve charlando con él sobre la sesión de grabación que había tenido la noche anterior con, cómo no, gente de The Locust. El tipo hablaba con mucha pasión aunque por el simple hecho de ser británico ya me tenía ganada. Desafortunadamente, no pude quedarme a su charla sobre cómo girar de manera rentable y efectiva con tu banda porque tuve que ir a hacer acto de presencia en mi trabajo, ese en el que sí me pagan. Al día siguiente volví para asistir a la conferencia del cantante de Bad Religion y profesor de Evolución de UCLA, Greg Graffin. Como no había mucha gente, tuve la oportunidad de hablar con él, más de ciencia que de música, aunque parezca mentira. Me informó de que mi doctorado en Bioquímica me abriría muchas más puertas que el doctorado en Zoología que él tiene… Os puedo asegurar que cuando alguien con una posición de profesor en una notoria universidad que además resulta ser el cantante de uno de los grupos de punk-rock más famosos del mundo, te dice que tu educación te llevará más lejos que a él, una no puede evitar mostrarse un tanto escéptica.
A lo largo de los tres días de festival vi a todas las bandas que pude, incluyendo a Yo La Tengo, una banda que todo el mundo debería ver, independientemente de que te guste o no su música. Salí de ese concierto con una sensación de tranquila felicidad, como si hubiera hecho yoga puesta de ansiolíticos. También vi un par de bandas en una iglesia reformada que ahora sirve de sala de conciertos (a dos bloques de mi humilde hogar).



El otro evento clave de cada noviembre es el Thanksgiving, no tan musical (aunque tuve que escuchar discos dignos del hilo musical de Starbucks) y con mucha más comida que el San Diego Music Thing. Esta vez volvió a ser similar al del año pasado. Acción de Gracias español el día propio de Thanksgiving, es decir, con compañía originaria de la madre patria. El segundo Thanksgiving (Friendsgiving) propiamente americano, con americanos, con cosas americanas y que terminó, en lugar de jugando a juegos de mesa políticamente incorrectos como el año pasado, viendo películas de Jackie Chan (fun fact: la película estaba doblada al inglés pero con acento chino. En España eso no lo hacían, verdad?). Mi alergia a los gatos me impidió hacer la tradicional sobremesa de 9 horas y tuve que irme después de 5, cuando ya empezaba a notar que respirar se hacía más difícil y los anti-histamínicos no funcionaban. Este Thanksgiving aprendí que el tofurky no es tan malo como suena.

Jacki Chan en su éxito de 1978, Drunken Master.
Se presenta un diciembre prometedor: pasaré la Nochebuena y Navidad en Merced, un pueblo de la California profunda (para que os hagáis una idea) cuya referencia televisiva es la mención en Sons of Anarchy debido a la clínica abortista que se encuentra allí. También voy a tener que volver a visitar a Patty y Selma en el DMV para conseguir una copia de mi carnet de conducir, no sin antes pasar por el Departamento de Policía para denunciar la pérdida del mismo. Y en caso de recuperar mi driver's license antes del 2016, quizás la Nochevieja la pase en la carretera. Sabéis lo que me gusta "Las Colinas tienen Ojos" y no se me ocurre mejor manera de despedir un surrealista 2015 que atravesando el desierto en coche.


No sé qué debería asustarme más. 

xx
Elen

Sunday, 3 May 2015

San Diego was the next Seattle

Sé que queréis que os hable de las citas, estilo años 90, que aún están en auge por aquí.  Sí, suelen acabar con el chico acompañándote al coche para entrarte en el último momento y dejarte pensando que volvemos a tener 15 años. Luego vuelven a llamarte cuando ya lo dabas por muerto y no te acuerdas ni de su nombre, ni de su cara, ni de por qué te llama. Pero ellos son así. Tienen tiempo infinito y, excepto conducir, lo hacen todo a lo griego (despacito, pero no necesariamente de manera efectiva).

Pues bien, como lo de darle nietos a mi madre no acaba de lograrse, me dedico a (el tiempo que no estoy trabajando para ahorrarle a la humanidad el sufrimiento de enfermedades neurodegenerativas y desórdenes neurológicos) ir a conciertos e involucrarme en LA ESCENA.

Ese concepto.

San Diego was the next Seattle. This is an event that never happened but everyone remembers. (San Diego iba a ser el próximo Seattle. Un acontecimiento que nunca llegó a ocurrir pero que todo el mundo recuerda). La culpa la tuvieron el grunge y Kurt.

Cuando dices San Diego, todo el mundo piensa (musicalmente hablando) en Blink182 (alguien sabía que fueron producidos por Mark Trombino de Drive like Jehu?), y aunque de todos los grupos increíbles que ha dado San Diego han sido los más famosos junto a Jewel, la rubia aquella que tocaba la guitarra (como la máxima expresión de los 90 y que le faltaba un diente, que es un poco irrelevante, pero al de No Knife le parecía muy gracioso. Luego creo que su discográfica le pagó la dentadura postiza, porque yo no la recuerdo mellada a esa mujer), no son, ni de lejos, lo mejor que ha dado esta ciudad.

Drive like Jehu, The Black Heart Procession, The Locust, Swing Kids, Struggle, Retox (o Justin Pearson y sus movidas en general), Fishwife (que creía que los había visto una vez, pero no, eran Ghetto Blaster, pero aquí como cada miembro de un grupo tiene otros 15 diferentes, mi confusión es de dimensiones biblícas), Off! (técnicamente de LA, pero el batería es de San Diego, así que vale), Rocket from the Crypt, … joder, no sé! Aquí la escena (ese concepto) fue enorme y aunque, ahora es más pequeña (porque el punk rock lleva agonizando ya unos años) sigue habiendo conciertos a diario, gracias a promotores y lugares como el Casbah. Un bar oscuro, que huele a cerveza, con una capacidad lo suficientemente pequeña como para que desde cualquier esquina del bar puedas quedarte sordo durante el concierto, y lo suficientemente grande para escaparte de gente que no quiere quedarse sorda. 

Retox en Casbah. En algún momento en febrero. 

O el CHE café, una INSTITUCIÓN (música, arte, coop) que, desgraciadamente, UCSD (University of California, San Diego) se ha propuesto destruir. Leed aquí  la historia. A pesar de que el desahucio estaba programado para el 17 de marzo, tengo entendido que aún no ha ocurrido*.

El CHE cafe, dentro del recinto de UCSD 

No quiero ilustraros en cuanto a la música que algunos calificáis como ruido lo cual es comprensible y perdonable porque, normalmente, la gente que me ha gritado “baja el volumen de esa puta mierda” es gente que no puede ni coordinar el ritmo de dos palmadas seguidas. La ausencia de sentido musical hace que ciertos estilos te parezcan ruido. No pasa nada. Pero intentad aprender a tocar un instrumento y veréis como la vida os parece mejor. La música hace que todo sea mejor.

Una de las muchas, muchas cosas buenas que tiene San Diego es la cantidad de conciertos que hay cada día en cualquier sitio, desde gratis hasta $20 los más caros. Claro que hablo de los conciertos que a mí me gustan, esos en bares en los que puedes oír la música y ver a quienes la tocan, no esos que son en grandes estadios y no sabes muy bien si lo que hay encima del escenario son personas o Playmobil. Un buen concierto y una birra en la mano y soy la personas más feliz del planeta. Soy de placeres simples.

Llevo deseando venir a California desde que tenía 13 años. No era por venir a recoger nueces (como bien me decía mi padre a esa tierna edad), ni salir con skaters, ni para ir a la playa todos los fines de semana, ni para convertirme en una celebrity, ni para ser guay. Quería ver que tiene esto de especial para que lo que sale de aquí me guste tanto. Quería ver por mí misma lo que oía en las canciones y lo que leía en los libros de mis queridos beatniks (también podéis leer lo que contaba Jack Kerouac de este estado, y quizás entendáis que estuviera enamorada de la idea de venir a vivir aquí). 

Y  nunca me interesó venir a San Diego en particular, probablemente sería igual de feliz viviendo en un pueblín al lado de la 101. Pero creo que he tenido mucha suerte de que las casualidades me hayan traído a esta ciudad.

Ahora que estoy aquí, tengo que buscarme otra meta.

Xx


Elen

* (update 08/05/2015) El desahucio aun no ha ocurrido, porque ayer estuve alli viendo una peli. Los chavales que llevan ese sitio estan ocupandolo los 7 dias de la semana, las 24 horas, para evitar que la policia y la universidad vengan a desmantelarlo. Comen y duermen alli. Viven en el CHE para salvarlo. Las alegaciones de la universidad es que el sitio no es seguro, asi que estan recaudando dinero para evaluar el lugar por profesionales y demostrar que es seguro. Los esfuerzos que estan haciendo por mantener vivo el CHE son admirables. Con que les deis un like en Facebook ya ayudariais para demostrarle a la universidad que el CHE es una institucion util, cultural y necesaria.